lunes, 22 de agosto de 2005

BASTA!


[La mamá:] —Tenés que trabajar, Silvio.
—¿Trabajar, trabajar de qué? Por Dios… ¿Qué quiere que haga?… ¿que fabrique el empleo…? Bien sabe usted que he buscado trabajo.
Hablaba estremecido de coraje; rencor a sus palabras tercas, odio a la indiferencia del mundo, a la miseria acosadora de todos los días, y al mismo tiempo una pena innominable: la certeza de la propia inutilidad.
[…]
—Está bien, mamá, voy a trabajar.
Cuánta desolación. La claridad azul remachaba en el alma la monotonía de toda nuestra vida, cavilaba hedionda, taciturna.



de Roberto Arlt, en "El Juguete Rabioso".-
foto de Ferdinando Scianna.-

2 comentarios:

Pariz dijo...

Que groso. Leí hace años El Juguete Rabioso. Pero recuerdo eso que está tan bien captado en ese fragmento: la sensibilidad de quién escribe.

laura dijo...

Coincido totalmente con Ud. Leopoldo. La sensibilidad de ese hombre, lo hace humano. Más allá del cinismo y la hipocresía. Pura humanidad.
Eso debe ser lo que más me gusta de Arlt.


alicia.-