domingo, 31 de diciembre de 2006

Sólo nos queda soportar el mundo.

Queridos:

A todos y cada uno de ustedes, que llegan a este lugar común, y se dejan abrazar por los textos, o acariciar por las imágenes y sienten que están un poco más cerca, o un poco más lejos.
Quiero desearles, de verdad desearles, algo lindo y no efímero. Llegar con mi deseo a prestarles los hombros lo suficientemente fuertes, para seguir soportando este mundo que nos toca.
Porque la calesita siga girando...



Un gran beso,




Alicia, o Laura, o quien sea hoy día.-






Los hombros soportan el mundo.


Llega un tiempo en que ya no se dice: Dios mío.
Tiempo de absoluta depuración.
Tiempo en que ya no se dice: amor mío.
Porque el amor resultó inútil.
Y los ojos no lloran.
Y las manos apenas realizan el rudo trabajo.
Y el corazón está seco.

En vano las mujeres golpean tu puerta, no abrirás.
Te has quedado solo, la luz se apagó,
pero en la sombra, tus ojos resplandecen enormes.

Eres todo certidumbre. Ya no sabes sufrir.
Y nada esperas de tus amigos.

Poco importa si viene la vejez, ¿qué es la vejez?
Tus hombros soportan el mundo
y éste no pesa más que la mano de una criatura.
Las guerras, las hambres, las discusiones dentro de los edificios
prueban sólo que la vida prosigue
y que no todos aún se liberaron.
Algunos, encontrando bárbaro el espectáculo
preferirían (los delicados) morir.

Llegó un tiempo en que nada se adelanta con morir.
Llegó un tiempo en que la vida es una orden.
La vida simplemente, sin mistificación.






- el poema es del escritor brasileño Carlos Drummond de Andrade, en "El poder de la palabra", y la foto es de Ph15.-

sábado, 30 de diciembre de 2006

como una arañita que duerme en una flor...




Happy New Year.



Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.








* para escuchar mientras tanto...

- el poema es de Julio Cortázar.
la foto es de mi jardín. yo quise fotografiar esa arañita que dormía en esa margarita amarilla, y que contrasta con las marchitas.

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