domingo, 4 de septiembre de 2005

:aviso:

Tengo que subir los respectivos textos para estas imágenes, que ya tengo pensados, pero tengo que buscar. De todos modos, no quería privarlos de la labor de Eduardo Recife. Una suerte de braun multipractic.
Pueden ver algo de su trabajo por acá. Lo fotográfico también es muy bueno.
Adieu!
alicia.-

Balada.





BALADA DE LA PIEDRA QUE LLORA


La muerte se muere de risa pero la vida
se muere de llanto pero la muerte pero la vida
pero nada nada nada.

Alejandra Pizarnik.-
dibujo de Eduardo Recife.-

Clases de corazón.






Clases de corazón


Abierto en dos / como el plano general de una sandía / el corazón de los seres humanos / se divide a su vez en otros dos corazones: / el izquierdo y el derecho / pero no es eso / precisamente / lo que lo vuelve apasionante / lo que lo vuelve apasionante es que la suya / es una historia que no cansa / que no acaba / un hombre puede dejar de fumar / de ir al cine / guardar los zapatos debajo de la cama / pero no puede hacer nada con la historia / que lleva en el corazón.

El corazón de los seres humanos / es un poco duro / y un poco blando / depende de la tierna infancia / de los versos dichos y escuchados / y de las veces que haya sido utilizado para fabricar la famosa mermelada del amor.

En tiempos de Umar ben Ibrahim / señor de las estepas / si caías en combate / el enemigo te abría en dos / como un bolsillo / y te comía el corazón / Umar ben Ibrahim decía de la vida / que todo el tiempo se está gastando y afilando / gastando y afilando.

El corazón de los gorilas / puede ser fácilmente confundido / con el corazón de los camellos / sin embargo existen serias diferencias / el de los gorilas está tallado por unos surcos que lo envuelven como un matambre / son los famosos llamados de la selva.

El corazón de los niños es azul / azul de verdad / lustroso / fresco / como una fruta pelada.

El corazón de las bicicletas se parece al corazón de los caballos / se los quiere o no se los quiere / sucede a primera vista / en un instante.

El corazón de las lágrimas es inmóvil / y brillante / cuando pesan más de lo debido ruedan por las mejillas de los hombres / el corazón de las lágrimas es inaudible / transparente / la sed se las chupa / cuando estallan.

El corazón de los amantes / nunca se calla / habla todo el tiempo / no se cansa de preguntar / ¿esos ojitos esa boquita preciosa / preguntan / de quién son? / es el corazón más delicioso / si se cae salta un gato / y lo devora.

Y para terminar está el de los muertos / el corazón de los muertos no vuelve / no puede volver / primero se seca / después se le congelan los pies / se van quedando solos / no saben qué hacer / terminan convertidos en palabras / y las palabras / pasan a formar parte del plano general del universo.

Y para terminar por segunda vez / está mi propio corazón / que recuerda al puño cerrado de un niño enojado / a una pelota del número dos / a un bollo de papel / es tan parecido a mí que podría ser mi doble / si me lo encontrara por la calle lo reconocería / nos hemos dado todo / el uno al otro / quiero decir que cuando suena el teléfono / o veo a la patria alejarse desde la ventana del avión / o escribo la página del sábado / el puño del niño sale / disparado.




Daniel Salzano.-
dibujo de Eduardo Recife.-

jueves, 1 de septiembre de 2005

Idiotas. Vos y yo.

Hay que ser realmente idiota para...

Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.
Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.



fragmento del texto "Hay que ser realmente idiota para..." de Julio Cortázar.-
cuadro de René Magritte.-

Dónde?





BUSCAR.


No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.




Alejandra Pizarnik.-
montaje de Eduardo Recife.-

Volver a empezar.





VOLVER A EMPEZAR.


No es para tanto. Te ayudaré. Recoge los granos de maíz.
Los cantos rodados. Las cartas, aquel pañuelo rojo,
la hoja del diario atrasado donde se ofrece un empleo,
un poco de arena o de tierra, la cuenta del hotel y la
maleta desfondada. Te has quedado mucho tiempo
de pie, sin tocar el timbre. Eso es todo.



poema de Edgar Bayley, "El Día", 1969.-
foto de Eduardo Recife.-

Hombre.





Los dos hombres.


La suma de mis actos
explica toda la idiotez del mundo,
gestos inútiles, gozos inestables,
toda la vida que pulula en torno
del hombre exterior que determina mis actos
me asemeja a lo inconsciente, inexplicable
vida de las bestias.
Pero a veces en un minuto fugaz,
en un instante que asuela mi mente,
el hombre interior siempre pegado a mis entrañas
adivina el absurdo de todas mis empresas,
entonces, sin llanto que me auxilie,
como un único hombre frente a una tierra
enemiga,
creo que la angustia que me invade
explica toda la soledad del mundo.




poema de Osvaldo Rossler.-
foto de Larry Towell.-